Por: Matias Timpani



En el “teatrito”, perteneciente al Departamento de Arte Dramático del IUNA, algo diferente está pasando. De la mano del director Gustavo Tarrío, convocado nuevamente por la institución para coordinar otro Proyecto de Graduación, muchos espectadores visitan (y en otros casos revisitamos) la obra que tiene como núcleo: criticar a la Crítica, parodiarla, dejando en evidencia algunos de sus recursos.
¿Puede una obra de teatro manifestar los sinsabores que gesta la Crítica? ¿Tiene el derecho de hablar con su misma lengua poniéndole un espejo por delante? ¿Se logra en Talía el chivo expiatorio que refracta las brutalidades que muchas veces provoca este género literario o ensayístico? Parece que sí, y digo “parece” porque nadie puede dar cuenta más que de un punto de vista, el personal. La Crítica en cuanto a institución, es un cúmulo de subjetividades que forman opinión en el mejor de los casos, pero que se vuelve temerario cuando parcela, erigiéndose con préstamos y privilegios, dentro de un sistema cerrado que fomenta la verdad como moneda de cambio, allí, donde jerarquiza qué está supuestamente “bien” o “mal”, para merecer llamarse Arte o no. Y el problema radica aquí, cuando la Crítica ostenta elevar su voz potente, promotora de “cánones” a posicionar como patrocinio poco inocente de las formas del Arte, de un modo seudo-pedante. Y Talía es carne de cañón por eso, es el resultado de los maltratos más elegantes pero no menos perversos, con que puede erigirse esa voz, independientemente de los hechos verídicos que entornan la obra, por una compañía extranjera que viniese a representar al inmaculado Shakespeare, la misma refleja una protagonista un tanto “mutilada”, allí, donde los cuadros y monólogos en que se divide el espectáculo, avanzan con una clara intención metatetral, dispuesta a socavar el autoritarismo que practica dicho género, que hay que recordarlo siempre, por su subjetividad, es y será por siempre, ni más ni menos que eso, un género literario.
Ahora bien, no creo en la actualidad del rol de la Crítica: pienso que es más justo reseñar, recomendar o no un espectáculo, tan sólo por un ejercicio amante para con el teatro, que merece entonces denominarse “Reseña”, y no ya crítica. Pero es lícito decir, desde mi punto de vista, que no es cualquier crítica la que parodia Tarrío (y lo hace de modo desopilante, convocando el espíritu del cine con “La mosca”, y apelando a diferentes estrategias humorísticas al desnudar los clichés y mitos típicos del quehacer teatral) La obra dispara contra la Crítica académica, la más rancia quizá dentro de estas especies, por enarbolar una y otra vez a los amigos prestigiados de siempre, aún cuando se repiten o desfondan (por tener que cumplimentar entregas en poco tiempo) y aniquilar el progreso de lo nuevo, sin oportunidades para permitir transgresiones notables, o simplemente, por no participar de las estéticas abanderadas como sinónimos de la Verdad legitimable. Y este elenco es muy valiente, porque no lo hace en cualquier lado, experimenta este ejercicio más que interesante, logrando arrancar carcajadas de un modo impecable, frente a las narices de la Academia, o de cierto sector de la misma.
Ficha técnica
Actúan: Carla Bisignani, Roberta Blázquez Calo, Matias Carballo, Alejandra Corral, Malena Espinosa, Jesica Espósito, Maria Julieta Fernandez Lopez, Edgardo Garcia, Carolina Laudani,Martín Mir, Cecilia Occhiuzzi, Aldana Pellicani, Natalia Perez, Juan Prada, Lucia Ramirez, Arikitai Rayo, Luz Subiela, María Torresetti
Iluminación: Alfonsina Stivelman
Maquillaje: Lucia Ramirez
Edición de video: Alejandra Corral
Operación técnica: Sebastián Evangelista, Cecilia Occhiuzzi
Dirección: Gustavo Tarrío
Funciones
Domingo - 19:00 hs
IUNA DE ARTES DRAMATICAS. SEDE FRENCH
French 3614
Teléfonos: 4804-9743
Web: http://www.iuna.edu.ar
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