martes, 29 de mayo de 2012

Crítica Teatral: Estado de la tristeza



Por: Matias Timpani

 

Diversos estímulos sensoriales, entre sonidos, luces, gestos, bailes, y citas, la obra es una genuina Performance, que habilita una experimentación. El espacio se vuelve un laboratorio, el proyector emite imágenes cuidadas estéticamente, que dan cuenta, entre otras cosas, de los procesos cerebrales que se dan en determinadas circunstancias, ante hechos en los que la acción, tan sólo puede esperar una reacción.


Es así que la Actuación está al servicio de aquel concepto básico y no menos poderoso al tornarse tan sencillo: los actores actúan frente a estímulos, serían conejillos de India en un punto, porque reaccionan de un modo versátil ante diferentes sensaciones provocadas por el afuera. Es como si el concepto de “a toda Acción le corresponde una Reacción” pregonada por la escuela rusa de comienzos de siglo XX, aquí, sin el patrimonio de la “justificación” para con el texto, se manifestara de un modo absolutamente experimental, y sí, todo se vuelve reacción, como si fuese una respuesta ante determinadas influencias. Incluso el texto no presenta una hilación, una linealidad, la trama aquí también parece objeto de sugestiones, hecho para corroer y entristecer al otro, para que el otro reconozca la desdicha ante la insistencia del amor, en un agotamiento, “te amo” dice una de los actores, a lo que una actriz responde “ya no te amo más”, y desde allí, la venida de malestares, incertidumbres, cuerpos sumidos en la acumulación, en el desvarío, pero repleto de soledades. Desde esa enunciación, y con títulos propios de la presentación de un capítulo, después de un gran silencio, comienza la desventura, amenaza el inicio de un esquizofrénico estado, propio de la tristeza.

Y lo triste se tematiza de este modo, ligado a un fuerte influjo de devenires emocionales y constantes, de distinta índole también, pero siempre emparentados con lo triste. Podría verse, quizá, de pretender buscarle una retractación en lo real, que el espacio sería una suerte de Cámara de Gesell, donde el conductismo hace de las suyas, allí, sobre los cuerpos, torciéndolos, sugestionándolos, sometiéndolos a prueba, para dar cuenta quizá, de una “respuesta” ante un “estímulo” preciso. La lógica del “estímulo-respuesta” como bisturí, para quien pueda hacer de un teatro Performático, resistente a lo racional, pero que ameritaría todavía el poder asociarle, estos juegos en el plano del significado.

Ficha técnico artística
Actúan: Ezequiel Bianchi, Ana Inés García, Cecilia Gonzalez, Elian Lopez
Vestuario: Flavia Quiroga
Diseño de luces: Leandro Fretes
Audiovisuales: Ezequiel Bianchi
Diseño gráfico: Guadalupe Lobo
Asistencia de dirección: Liliam Zarreth
Dirección: Ezequiel Bianchi, Cecilia Gonzalez, Elian Lopez

Web: http://losperrosdepavlovproducciones.blogspot.com

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